Resumen
Análisis El poder de la maestra. Elba Esther Gordillo ejerce la política sin estrategia, sin cuartel y sin garantías, afirma el ex canciller en este texto, en el que revela que la maestra lo vetó como posible titular de la SEP en 2003; lo abandonó a la mitad de la negociación para ser candidato presidencial del Panal y el PASC en 2005, y lo dejó solo a su suerte cuando buscaba que Calderón lo nombrara secretario de Educación, en 2006. Lo que siempre ha resultado más difícil, para mí por lo menos, es hacer política con Elba. Difícil no: casi imposible. La contrapartida de la habilidad sindical de Elba es la radical incapacidad de poner el enorme poder sindical al servicio de una causa, más allá de la personal. La nueva sorpresa de Elba me provocó una profunda ira; pero pronto di vuelta a la página sabiendo que así era la política con ella: sin cuartel, sin estrategia, sin garantías. Su verdadera ilusión, sin embargo, su plan A, es Marcelo Ebrard. Para ello, Elba contempla varias vías
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Extracto
Amiga, sindicalista, aliada y adversaria
Conocí a Elba hace 17 años, a principios de 1994. Desde entonces he mantenido con ella una amistad con los altos y bajos propios de cualquier relación entre personas de poder (el de ella de verdad y constante, el mío magro y efímero), que se ha reflejado en varios espejos: el personal, el político en general y el político-personal. La multiplicidad de los espejos corresponde al personaje: multifacética. Elba es, para los que la tratan de cerca, amiga, sindicalista, maestra y aliada o adversaria política. De estas varias aristas tratan estas líneas. Conmigo ha sido una amiga solidaria, además de casera durante más de un lustro, cobrando una renta debajo del mercado pero suficiente para mantener las formas. En los momentos difíciles ha estado siempre presente, y hemos sido testigos comunes de encuentros y desencuentros con amistades o conocidos comunes. Sus ausencias, desapariciones prolongadas, reclamos sentidos y pequeños artilugios han llegado a desesperarme, pero jamás a provocar más que irritaciones pasajeras. Entiendo, sin embargo, que el círculo de sus amistades sea estrecho: no todos miran de lado o cierran los ojos ante repetidos plantones, tardanzas, pretext...
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