Resumen
La dejadez oficial y la desidia social, que no valoraron la gravedad de las amenazas al Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez y a sus abogadas, prepararon el camino para que ahora se haya llegado al crimen, un asesinato que no debe quedar sin esclarecimiento pronto y castigo ejemplar.
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Extracto
Plaza Pública/ Digna Ochoa
Repugnante y repudiable por dondequiera se le examine, el asesinato de la abogada Digna Ochoa no debe quedar sin castigo, como antes ocurrió con las claras amenazas emitidas en su contra. La dejadez gubernamental y la desidia social han actuado como cómplices de este crimen, y no debemos dejar de decirlo, porque reunidas constituyen el clima en que la violencia florece, particularmente la violencia contra los enemigos de la violencia. Todo crimen es execrable, pero lo es más el que victima a una defensora de derechos humanos, ya que es esa la actividad que se pretende frenar. Y lo es en grado mayor todavía el que resulta de mensajes claramente articulados, que desembocarían necesariamente en...
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