Resumen
Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología. Confesiones de un revolucionario, M. Proudhon
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Extracto
¿Un folclore teológico?
El barrio bravo de Tepito fue, siglos atrás, una colonia de indios. Después de la conquista, los españoles se reservaron para sí el centro de la Ciudad de México. Dejaron para los nativos los suburbios. En "las afueras" estaba la Alameda, San Hipólito, el quemadero de la Inquisición. De la capilla de Tepito, el Martes Santo partía una procesión con rumbo al Zócalo. Portaba un Cristo de arraigada devoción. Cuando la imagen pasaba frente a Palacio, las andas se detenían unos momentos. El Virrey se arrodillaba para adorar a Jesús. Mutatis mutandi Fox revivió la costumbre con su visita a la Villa. En los primeros años de la Independencia, las puertas de Palacio Nacional cerraron durante las celebraciones. Los habitantes de Tepito continuaron det...
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