Bailan salsa hasta las estatuas en Veracruz - 21 de Mayo de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 277150511

Bailan salsa hasta las estatuas en Veracruz

 
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BOCA DEL RÍO.- Me da lo mismo que me traigan un arroz con picadillo o un "Arroz con Habichuelas", que lo traiga Óscar D'León o El Gran Combo, pero eso sí: ¡que le pongan salsa! Y ya se la pusieron en Boca del Río, Veracruz, con un arranque sabroso la noche del jueves, un calor horrendo y unos pisotones que me dejaron las uñas moradas. De todas formas, ya sabía yo a lo que venía cuando dejé la Ciudad con el peor aire, pero llegar aquí a ver a casi 100 mil bailadores abriendo Óscar D'León y cerrando El Gran Combo, bueno, esto es demasiado.

Ver para creer: 16 orquestas -la mayoría, leyendas-, un público conocedor que coreaba las letras, gente que venía de Puerto Rico y Venezuela con sus banderas, de todo Veracruz y el DF. Desde el jueves, la ocupación hotelera, con promedio para mayo del 25 por ciento, ¡estaba al 100!

En este templo del hedonismo y la rehidratación, Óscar D'León abrió como casi nunca lo hace (más bien, cierra) y les dio su merecido a los que desde las 3:00 de la tarde estaban como mártires de la pachanga: aguantando un sol sin piedad. Óscar se extendió en su hora asignada y a cada rato decía: "me quedan 15 minutos. Ya viene Jerry Rivera. Hay que respetar su tiempo. Una más y ya. Ésta es la última. Ahora sí, ¡adiós!". Y se fue con un guiño típico: "El Rey".

Luego, un Jerry Rivera en los últimos estertores de su cara de niño, "con arma de hombre" (sic), traía un show multimedia con un apocalíptico video que nos recordaba su carrera y sus éxitos pasados, clips que rompieron la unidad estética del concierto, y de paso anunció que, si fue el salsero más joven, pronto será el abuelo más joven de la salsa. O sea... empezó temprano.

Otro Peter Pan, titular del anticlímax (apagón), fue Ernesto Laguardia (alias "Bochinche" para la ocasión). Trajeron a conducir el Primer Festival de la Salsa al tipo que menos salsa tiene. "El Rey de la Asepsia" no porta ningún microorganismo patógeno y tampoco contagia alegría. No sabía qué venía a continuación: si era una pareja de bailadores o un ballet o El Gran Combo.

Lo que no olvidaba era sus lacayunos lengüetazos a las autoridades locales. Tan provinciano en una cumbre del primer mundo. Su compañera de naufragio, Cecilia Galiano, un pomo derramado de chimichurri en medio de una cazuela de salsa. "¡Griten, diviértanse!", decía ella. Soy, junto con un centenar de miles más, damnificado de los tímpanos por los gritos que pegaban. ¡El micrófono no es sordo!

El inicio...

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