La Caravana se pone ríspida - 6 de Junio de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 280770059

La Caravana se pone ríspida

Autor:Daniela Rea
 
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Enviada

SAN LUIS POTOSÍ.- Cuando Javier Sicilia escuchó los chiflidos y mentadas de madre a Felipe Calderón desde el mitin de la Plaza del Carmen, el ánimo se le encendió y reprendió al público que abucheaba a quien declaró la guerra contra el narco.

"¿Entendieron lo que dijo Julián Le Barón? Que la violencia empieza con las mentadas de madre? ¿Entendieron eso? Estamos tratando de cambiar el corazón de la clase política y ustedes están también alimentando el odio. Así no caminamos. No hay que golpear al hombre malo, hay que golpear al mal".

El silencio se hizo en la plaza y a sus palabras el público regañado respondió con aplausos. Desde el podium, con la voz encendida el poeta insistía en que la paz no se hace mentando madres, no se hace con violencia.

-¿Entonces cómo le vamos a hacer?- le interpeló una voz masculina cerca del estrado.

-Así, hablando con nuestro dolor, visibilizando a nuestros muertos, estamos empujando esto, vamos paso a paso.

Pero el hombre, vestido con ropa de marca, no quedó satisfecho con la respuesta y a gritos insistió con la pregunta que muchos se han hecho desde que el poeta convocó a la refundación del país.

-¿Cómo le vamos a hacer?, dános una solución- exigió el hombre que traía aliento alcohólico y se acercó al mitin porque iba cruzando por la plaza.

-¿Tienen ustedes una, una que no sea la del amor?- respondió al públ ico. Y éste, apoyando al poeta, gritó unánime "unidad, unidad, unidad".

Eran ya las 7 de la noche. La Plaza del Carmen, un foro pequeño en el centro histórico, había recibido con unas 200 personas a la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad. Por ahí algún sarcástico dijo que los payasitos del parque de a lado reunían a más gente.

Para los viajeros fue una sorpresa la poca convocatoria, para los lugareños lo fue que la gente saliera a la calle porque la sociedad potosina es conservadora y no toma las calles como propias. "No nos gusta reconocer que estamos en problemas", explicó uno de los asistentes.

Y quizá tenga razón. Un comandante de la Policía Estatal que vigilaba la Caravana trató primero de tranquilizar diciendo que en la capital está en calma, pero...

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