Christopher Domínguez Michael / Asiain, el hipermoderno - 28 de Abril de 2013 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 433856898

Christopher Domínguez Michael / Asiain, el hipermoderno

Autor:Christopher Domínguez Michael
 
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Los editores de La fronda (Posdata, 2013), de Aurelio Asiain, nos dicen en la cuarta de forros que este libro "recoge microficciones en prosa y verso, aforismos, palíndromos, novelas por entregas, pies de foto y algunas otras cosas de más difícil y acaso ociosa clasificación. Todo lo cual fue escrito originalmente en Twitter, una plataforma que Asiain vio desde el principio como un espacio propicio para la creación literaria."

Si La fronda se hubiera publicado anunciando que se trataba sólo de un ejemplar de varia invención, como los hay muchos en nuestra tradición literaria y sin aclarar, para quien lo ignorase, que se trataba de material escrito para Twitter, ya sería de suyo notable por ser una muestra exquisita del ingenio poético de Asiain, nunca mostrado de manera tan libre y persuasiva. Pero tratándose de caracteres tuiteados, el asunto cobra otra dimensión, mayor: estamos ante un poeta conquistador de un territorio cuya fama de tierra yerma y bárbara donde, a la intemperie, circula lo crudo, lo insensato y lo fútil cuando no la seviciosa profusión informativa, lejos de arredrarlo, lo ha colmado. Editor, fotógrafo, poeta, nuestro hipermoderno Asiain, amigo de la polémica pública y literaria, comparte, ejerciéndola, la recomendación reciente de Alessandro Baricco: quienes nacimos en la era predigital, en vez de lamentarnos de vivir entre extraños (en el bárbaro lo primero que encontramos es al extraño), debemos infiltrar, cargando con lo nuestro, sus filas. Así, Asiain (Ciudad de México, 1960) ha llevado a sus miles de seguidores en Twitter su poesía arbolada, su leve cinismo más cercano a La Bruyère que a La Rochefoucauld, su frecuentación de los grandes diarios literarios (quizá, esencialmente, los de Paul Léautaud y Josep Pla), sus años de aprendizaje de la lengua y la poesía japonesa, de sus enigmas breves. Hoy, esa varia invención tuiteada recibe la sanción de la letra impresa.

Éstas son algunas de las microficciones en prosa y en verso de Asiain que he subrayado:

Por mucho que se empeñen y bien que disimulen, los árboles no pueden quedarse en su lugar.

No hay árbol más robusto, de raíces más firmes y copa más frondosa que el del resentimiento. Ese admirador nació para maceta: ponle semilla.

Mis árboles me siguen donde voy. Son mi sombra también donde no estoy.

Se ama para siempre, pero no tanto tiempo.

Si la paciencia tiene un límite, siempre podemos confiar en la pereza.

Si creyera en un dios, creería en uno que fuera...

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