Colaborador Invitado / Pablo Majluf: Subterfugio - 10 de Marzo de 2019 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 771275905

Colaborador Invitado / Pablo Majluf: Subterfugio

Autor:Colaborador Invitado
 
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El Pueblo ya es subterfugio, excusa infalible. El nuevo régimen lo usa con ligereza para cualquier apología. Intérpretes autoproclamados de la voluntad popular, los dirigentes y sus propagandistas intelectuales evitan toda crítica -por más sensata y fundamentada- bajo la metonimia populista "Pueblo es régimen y régimen es Pueblo". Máscara efectiva, sirve a los más poderosos del país para detentar el poder sin parecer élite.

Es una trampa. Sobra decir que López Obrador y Manuel Bartlett y Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal y Layda Sansores y Claudia Sheinbaum y Olga Sánchez Cordero y Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres y René Bejarano -con décadas viviendo del sistema: de nuestros impuestos- son élite, y en sus más altas esferas. Falta aclarar que lograron el disfraz perfecto: el del humilde y defenestrado Pueblo que al fin -casi como culminación teleológica- llegó al poder.

Un mito similar construyó la Revolución institucionalizada: el PRI. Ya no gobernaba -decía- la aristocracia decimonónica, sino el Pueblo histórico, el soberano legítimo. Los generales no eran generales, los caudillos no eran caudillos, los presidentes imperiales no eran omnipotentes -eran herederos del sacrificio popular: eran el Pueblo, aunque vivieran como reyes o ejercieran un poder análogo; e incluso eso era merecido: fruto de la justicia social revolucionaria. La apropiación lingüística de "Pueblo" le permitió a una élite rapaz sustituir a otra élite rapaz y pasar desapercibida. Peor: le dio un beneplácito, una licencia a priori.

Cierto, el régimen obradorista no se instaló tras una revuelta, y por tanto no refuto su legítima representatividad popular de las urnas. Someto más bien que sus biografías están tan alejadas del Pueblo al que usan -a pesar de sus fotos en fonditas- como las de la displicente tecnocracia neoliberal. Incluso si les concediéramos frugalidad asceta -lo cual es ridículo, pues se les sorprende deleitando las más exquisitas vendimias- es innegable que son poderosísimos, mucho más que el fifí promedio que por estereotipos...

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