Comparten dolor, dicen ser uno - 6 de Mayo de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 274615055

Comparten dolor, dicen ser uno

Autor:Daniela Rea y Benito Jiménez
RESUMEN

Crónica: Primera etapa

 
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Enviados

CUERNAVACA.- La marcha por la paz logró ayer la unificación de distintos rostros sociales.

Paso a paso, durante 21 kilómetros, activistas, víctimas de la violencia y la impunidad, religiosos, campesinos y empresarios se compartieron en voz baja su dolor e ideología.

El "estamos hasta la madre" lanzado por el periodista Javier Sicilia convocó a víctimas de Villas de Salvárcar, a la familia Reyes Salazar, a dolientes por las desapariciones en Nuevo León y Ciudad Juárez, asesinados en Veracruz, a padres de los niños que murieron en la Guardería ABC, a víctimas de la masacre de Acteal, y a funcionarios detenidos en el operativo conocido como el "michoacanazo".

Hombro con hombro, en murmullos, estos dolientes se fueron conociendo e identificando. El señor Melchor Flores Landa, con la fotografía de su hijo como estandarte, sostenido con una rama que tomó en el camino, compartió el drama de la desaparición del "El Vaquero Galáctico", en febrero de 2009, responsabilidad de policías municipales de Monterrey a bordo de las patrullas 534, 538 y 540, cuando trabajaba en la calle como estatua humana.

"Estamos aquí todos compartiendo el dolor, que estamos hasta la madre, aquí somos uno", dijo Melchor mientras levantaba el estandarte.

Lo escuchaba Ramón Núñez de la Mora, de Colima, donde hace unos días formó con otros compañeros la Coordinadora Colima por la Paz. Esa entidad perdió el año pasado a 150 ciudadanos por la violencia.

Adelante iba el contingente de Chihuahua, que se presentó con una lona de cuatro metros de largo tapizada con los retratos de activistas asesinados y mujeres desaparecidas. Manejaron 18 horas de aquella entidad a Cuernavaca, durmieron apenas un par de horas y pese al cansancio se mantuvieron en pie todo el recorrido.

"Queremos que conozcan a nuestras desaparecidas, y nosotros saber el dolor de los demás que compartimos, no hay espacio para el cansancio", dijo Martín Solís.

Habían pasado ya cinco horas desde que la marcha de unas 200 personas salió de Cuernavaca. Con el "comencemos ya, a darle" de un Sicilia animoso, partieron bajo un tibio sol.

Como despedida, algunas familias gritaban una porra desde sus patios: "ala bio, ala bao, ala bim-bom-ba, la paz, la paz, ra, ra, raaaa".

Según Sicilia, este tipo de movimientos unifica a distintos sectores, desde indígenas del EZLN hasta empresarios como Alejandro Martí.

"El dolor y sufrimiento de esta nación es tan grande que ya rebasó cualquier ideología....

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