Cultivan memoria y forjan tolerancia - 4 de Junio de 2019 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 790113321

Cultivan memoria y forjan tolerancia

Autor:Yanireth Israde
 
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La proliferación de la violencia en México reclama la propagación de experiencias opuestas: aquellas que propicien el entendimiento entre sociedades e individuos, como las animadas por el Museo Memoria y Tolerancia (MMyT), recinto que tendrá una réplica para recorrer el País, sobre todo los territorios de mayor criminalidad.

Este museo móvil, previsto para 2020, se afianza en el interés del MMyT por situarse fuera de paredes y confinamientos, y ejemplo es el túnel itinerante Memoria y Tolerancia que desde el año 2016 han instalado en diversas universidades y plazas públicas, detalla su director académico, Adán García.

Reproducir el espacio cultural de la Plaza Juárez implica irradiar mensajes, pero también -y sobre todo- experiencias que permitan desnaturalizar la violencia, añade el sociólogo.

Una de ellas ocurrió cuando Saúl Hernández cantó Ayer me dijo un ave -durante un concierto de Caifanes en el museo-, tras visitar El potencial perdido, escultura de Jan Hendrix formada por 20 mil lágrimas, una por cada 100 niños asesinados en los genocidios.

"Para que nadie te haga daño", el verso que remata el tema, adquirió entonces la fuerza de una plegaria el pasado 15 de mayo.

"Antes del concierto hicimos el recorrido por el museo, y cuando llegamos a El potencial perdido, Saúl Hernández se quedó estático, viendo las cuentas de cristal que simbolizan las lágrimas derramadas por esos niños. Ya en el concierto estaba a punto de cantar Ayer me dijo un ave, que refiere la protección y el cuidado de alguien, y habló entonces de los niños asesinados; les dedicó la canción", relata García.

Sucesos como este hacen patente cómo la memoria deviene tolerancia, según la premisa del museo, pues la divulgación pública de los genocidios, reconocidos como tales por comisiones o cortes internacionales, "movilizan sentimientos y emociones", que convierten la paz y la comprensión en aspiración. No se trata sólo de apelar al corazón, previene el sociólogo, sino de estimular la "capacidad de agencia" para que cada persona se asuma como agente de transformación "en su propio espacio, aunque este sea pequeño".

"Lo que hace diferente a este museo de otros de memoria o de derechos humanos, es que nosotros intentamos una activación social: somos pequeñas...

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