El culto a Bolívar ha muerto - 19 de Octubre de 2003 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 81999820

El culto a Bolívar ha muerto

Autor:Simón Alberto Consalvi
 
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A los 33 años de la primera edición de El culto a Bolívar de Germán Carrera Damas y, en las vísperas de la aparición en Madrid de El divino Bolívar. Ensayo sobre una religión republicana, de Elías Pino Iturrieta, recientes circunstancias y confusiones claman por una (in) discreta glosa de estos últimos episodios vinculados con el Padre de la Patria y con las ordalías y malandanzas a que su nombre y figura fueron tempranamente condenados. Registremos, pues, con riguroso apego a la letra, la cuestión que aquí se trata. En la edición del 20 de agosto, el diario Clarín de Buenos Aires relata la ceremonia del encuentro del Presidente de Venezuela y del Presidente Néstor Kirchner, su anfitrión de pocos minutos en una odisea que se prolongó durante cinco días.

Como es obvio y más que usual, el relato se ilustra con párrafos de los discursos. Retengamos aquellos que vienen a cuento. Dijo Clarín: "Durante la ceremonia, Chávez resaltó la figura de Juan Perón, al sostener que 'supo recoger las banderas de San Martín y Bolívar'. De modo y manera, pues, que tenemos al antiguo dictador de Argentina convertido en testamentario de Simón Bolívar. ¡Juan Domingo Perón bolivariano! O témpora, O mores.

En otros tiempos, ¿lo olvidaron, acaso?, los apóstoles del culto a Bolívar habrían salido en su defensa, habrían quebrado lanzas por la preservación de su legado y, sobre todo contra la contaminación de su nombre con personajes o causas poco dignas. Ahora no. Ahora callan, y por consiguiente, otorgan. El silencio es tanto como un manifiesto de adhesión. Ni una palabra de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Ni una palabra de un cabo, de un sargento, de un general. Todos a una callan. Fuenteovejuna al revés. Según el discurso presidencial, bolivarianos son Juan Domingo Perón y Fidel Castro. Sin otras distancias. Bolívar, así, se convierte en la Esfinge de Delfos de los totalitarismos.

¿Tenían razón, acaso, José Antonio Páez y los diputados del Congreso constituyente de 1830 que, reunidos en Valencia, decretaron la muerte de la Gran Colombia porque la Gran Colombia era Bolívar y Bolívar era la personificación de la tiranía, como con denuedo retórico lo sostenía allí el doctor Miguel Peña? El historiador Francisco González-Guinán refiere los episodios del Congreso valenciano. Cuando deciden dirigirse al Congreso Admirable para notificarlo de sus decisiones, en el texto se dice al abordar el tema de las relaciones entre los países que se separan: "Benéficas serán...

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