Enrique Krauze / El pueblo soy yo - 25 de Marzo de 2018 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 706724417

Enrique Krauze / El pueblo soy yo

Autor:Enrique Krauze
 
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Circulará en próximos días mi libro El pueblo soy yo. Su portada es una variación del famoso Leviatán de Hobbes. Su tema central es una anatomía del poder en América Latina. Echando mano de la historia, la filosofía y la literatura, intento responder a estas preguntas: ¿Por qué nuestra América ha sido tierra de caudillos y líderes carismáticos? ¿Cuál es nuestro concepto de Estado y por qué, en muchos casos, es tan preponderante sobre los individuos? ¿Cuál es la genética de nuestras revoluciones? ¿Por qué pende siempre sobre nosotros la sombra del poder absoluto concentrado en una persona? ¿Por qué -a diferencia de Estados Unidos- ha sido tan difícil arraigar las instituciones, leyes, valores y costumbres de la democracia liberal?

Hay muchas respuestas a estas preguntas. Inspirado en la obra de Richard M. Morse, debatiendo con ella, enfoco la cuestión a través de la cultura política: la doble herencia autoritaria de la monarquía absoluta de los siglos XVI al XVIII y del caudillismo de los siglos XIX y XX. La primera tuvo como sustento una poderosa filosofía política, el neotomismo español. La segunda está reflejada en toda nuestra literatura. Entre esas dos vertientes, la democracia liberal tuvo poco espacio para desarrollarse. Y sin embargo, desde el siglo XIX, se ha abierto camino.

La segunda parte, "Populismo y dictadura", incluye el ensayo "La profecía y la realidad". Se trata de un balance histórico de la Revolución cubana a partir de dos autores estadounidenses: el gran latinoamericanista Waldo Frank -que escribió la elegía de ese movimiento- y su nieto Marc Frank, periodista avecindado en la isla, que atestigua con dolor y reticencia el fracaso de aquella promesa.

En 2009 publiqué El poder y el delirio, mi historia del chavismo. En mis viajes e investigaciones reconocí la vocación social de Chávez, pero ante los chavistas sostuve que, para ponerla en práctica, no se requería instaurar una dictadura. El daño más serio que Chávez infligía a Venezuela era la confiscación de la palabra pública, la distorsión de la verdad histórica, y sobre todo el discurso de odio que practicaban él mismo y sus voceros. Siempre creí que Chávez llevaría a su país al abismo económico, social, político y humanitario en que ahora, por desgracia, se encuentra. El pueblo soy yo incluye un nuevo ensayo sobre el tema. Es un epitafio. Lo he titulado, sin la menor hipérbole, "La destrucción de Venezuela".

Los ensayos...

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