Franz Kafka: Carta a un padre 'inventado' - 13 de Junio de 2004 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 82058100

Franz Kafka: Carta a un padre 'inventado'

Autor:Ariel Magnus
 
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Por décadas, los biógrafos de Franz Kafka han analizado la Carta al padre como un escrito testimonial, clave para explicar la obra del autor checo. Hasta ahora, había una justificación por la falta de documentos más neutrales, pero con las memorias de Frantisek Xaver Basik, publicadas en alemán en el 80 aniversario de la muerte de Kafka, llega la nota al pie de página que faltaba.

Los diarios de Basik, un empleado de la familia, contradicen la Carta al padre, pues éstos describen a un Hermann Kafka comprensivo y generoso, diferente al que retrata Franz Kafka en su obra.

Este hecho coloca la carta como un texto literario y no testimonial, y ponen en duda aquellas teorías que explican la obra kafkiana como producto de una vida tormentosa al lado de su padre.

¿Literatura o Testimonio?

La Carta al padre no fue incluida por Max Brod en el volumen dedicado a la correspondencia de Franz Kafka, sino en el que reúne sus escritos literarios póstumos.

"Como nunca llegó a su destinatario", se justifica Brod, "no cumplió la función de una carta".

La decisión es trascendente: Acompañada de textos de ficción, la violenta misiva pierde en parte su carácter de documento autobiográfico.

A este criterio tiene que haber contribuido el hecho de que Kafka pasó a máquina el manuscrito e, incluso, llegó a corregir la versión en limpio, trabajo reservado para los textos que serían dados a la imprenta.

Brod anota que dentro de su obra literaria, la carta constituye el intento de autobiografía más completo que se haya propuesto hacer, pero en la biografía que realiza del escritor checo aclara que el padre no era el tirano que pinta Kafka, una razón más para ubicar la carta entre sus otras pesadillas.

Con estas atenuantes a la Carta, lo que Brod busca es diferenciar la realidad de la ficción en la obra de Kafka.

Sin embargo, y como seguramente temía Brod, la Carta al padre adquirió desde su publicación en 1952 el dudoso estatus de "clave" dentro de la obra kafkiana.

No hace falta ir muy lejos para toparse con interpretaciones literales de la misma.

"Intimamente no dejó nunca de menospreciarlo su padre y hasta 1922 lo tiranizó", afirma Borges en su prefacio a La metamorfosis.

"El comportamiento del padre", explica Luis Acosta en el extenso prólogo a su traducción de El Castillo (Cátedra, 1998), "llega en ocasiones a adquirir niveles que superan la frontera de la racionalidad, acercándose al ámbito de la arbitrariedad, lo que de una manera ejemplar se manifiesta en el castigo físico consistente en sacar al niño al balcón y dejarle allí lloriqueando por la sencilla razón de haber perdido agua durante la noche y no haber desistido de ello a pesar de las amenazas proferidas por el padre".

Con la reproducción de esta anécdota, tal vez el pasaje más angustiante de toda la Carta, Acosta continúa décadas de biografismo basado exclusivamente en la visión de Kafka.

Hasta ahora, ese error metodológico tenía justificación en la falta de documentos con otros puntos de vista, pero ya no.

Con las memorias de Frantisek Xaver Basik, publicadas recientemente en alemán, llega otra visión que pone en entredicho la Carta al padre como escrito biográfico.

El Aprendiz

Hermann Kafka, el padre de Franz, había nacido en la provincia y llegado a Praga sin nada. Con mucho esfuerzo sacó adelante una casa de modas. Entre septiembre de 1892 y enero de 1895, un tal Frantisek X. Basik trabajó allí como aprendiz. Tenía 14 años cuando entró y, además de trabajar en el negocio, fue profesor de checo de Franz, cinco años menor que él.

Medio siglo más tarde, Basik escribió sus memorias, una pila de manuscritos que la familia prefirió olvidar en algún cajón.

En 1994, alguien cayó en la cuenta de que el Franz Kafka que aparece ocasionalmente en esos escritos era el autor marginal más canónico del siglo 20.

Enseguida surgieron dudas acerca de la autenticidad del informe.

"El motivo", explica el bisnieto del aprendiz, "era que Basik no sabía nada de la gloria literaria de su protegido, por lo que el joven Kafka no es más que una figura episódica".

Tuvieron que pasar varios años antes de que una revista checa argumentara que esa negligencia era la prueba más...

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