La historia del caudillo: una virtud traicionada - 16 de Noviembre de 2004 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 82095456

La historia del caudillo: una virtud traicionada

Autor:Manuel Cosío Durán
 
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En septiembre de 1910, México se prepara para celebrar el Centenario de su Independencia. El Presidente Porfirio Díaz, recién reelecto para un octavo periodo, inaugurará el monumento de la independencia. El pueblo vitorea al anciano dictador y los poetas lo ensalzan como el salvador de la patria. Sin embargo, otras fuerzas se mueven para acabar con la dictadura porfirista.

Francisco Indalecio Madero, el hombre que trastocaría para siempre la historia mexicana, nace el 30 de octubre de 1873 en la hacienda de El Rosario, en Parras, Coahuila, en el seno de una rica familia de hacendados y empresarios. Su educación se inicia en el jesuita Colegio de San José, en Saltillo; continúa en Baltimore y en 1886 viaja a Francia, donde estudia por 5 años en el Liceo Versalles y en la Escuela de Altos Estudios Comerciales de París. En esa época se pone de moda en Francia la creencia en la comunicación con el más allá y Madero entra en contacto con el movimiento espiritista.

De regreso a México en 1893, Madero administra la hacienda familiar de San Pedro de las Colonias, en la que desarrolla novedosas técnicas de riego y cultivo. Inicia también una importante actividad caritativa. Paralelamente, continúa con sus actividades espiritistas como médium escribiente, creyendo recibir el dictado de diferentes personajes muertos, entre ellos los de su hermano Raúl, fallecido en 1887 y de liberales legendarios como Mariano Escobedo, quienes le instan a llevar una vida de austeridad y preocupación por los demás.

Estas "revelaciones" convierten a Madero en un hombre decidido a aliviar el sufrimiento ajeno aun a costa de su vida y fortuna. Cobra conciencia de la opresión e injusticia del régimen porfirista y se consagra, desde 1905, a trazar su plan para democratizar al País. Se prepara anímica e intelectualmente estudiando la historia de México y profundizando en el espiritismo, guiado por el espíritu José, que le exige estar a la altura de su misión y, finalmente, por el de Benito Juárez, que augura su triunfo.

Dos años antes de las elecciones escribe La sucesión presidencial en 1910, libro que logra impacto nacional. La obra propone restaurar la democracia y la libertad política, y volver al espíritu de la Constitución de 1857. "Libertad de sufragio y no reelección", es su lema.

La meta original de Madero no es la revolucionaria, sino la de un cambio ordenado y democrático. Su encarcelamiento en San Luis Potosí y su imposibilidad de participar en las elecciones...

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