Jorge G. Castañeda / 'La manó en la manó' - 24 de Enero de 2013 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 416199318

Jorge G. Castañeda / 'La manó en la manó'

Autor:Jorge G. Castañeda
 
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México y Francia, Charles de Gaulle,

Zócalo de la Ciudad de México,

16 de marzo de 1964.

Tarde, muy tarde, se hizo justicia, se respetaron los tratados internacionales, se privilegió el debido proceso, y se subsanó una de las crisis internacionales más absurdas de México en años. La decisión de los tres ministros de ayer en el caso Cassez de otorgar el amparo liso y llano obvió la necesidad de reponer el proceso o la sentencia y permitió la liberación inmediata de la ciudadana francesa. No es el lugar ni el momento de entrar en la discusión sobre su culpabilidad o inocencia, ni soy yo quien pudiera aportar algún elemento novedoso o cualquier pericia al respecto. Pero sí se imponen algunas reflexiones sobre todo este bochornoso episodio que empezó con Fox en 2005 y termina en el 2013 con Peña Nieto.

El haber sido liberada por una serie de violaciones ya muy conocidas al debido proceso coloca en el centro de la justicia mexicana lo que siempre debió de haber estado en el centro y que en pocas ocasiones lo ha estado: la primacía del debido proceso. Sin eso, no hay justicia ni para los culpables ni para los inocentes, porque conviene recordar que los culpables también tienen derechos, sin el respeto de los cuales es imposible determinar... si son culpables.

El segundo punto que conviene enfatizar es la importancia que cobra en la decisión y en los argumentos favorables a la misma el respeto a la Convención de Viena sobre protección consular y el no cumplimiento por las autoridades mexicanas del compromiso de otorgarla. Varios hemos sostenido siempre que es gracias a esa convención y a ese respeto que demandamos a EU en el Caso Avena ante la Corte Internacional de Justicia, pero que, más allá de esa demanda y sus consecuencias, es un instrumento básico para proteger a los millones de mexicanos sin papeles en EU. A ningún país le debiera interesar más el hacer respetar los artículos pertinentes de la Convención de Viena sobre derecho consular que a México. Qué bueno que gracias a ese argumento, sobre todo de Olga Sánchez Cordero, ahora salga liberada Florence Cassez.

Tampoco es aquí el lugar ni soy la persona para indagar sobre los motivos que llevaron...

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