Luis Rubio / La tormenta perfecta - 23 de Noviembre de 2014 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 545056894

Luis Rubio / La tormenta perfecta

Autor:Luis Rubio
 
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Una "tormenta perfecta" es una expresión que describe un acontecimiento en el que una rara confluencia de circunstancias agrava dramáticamente la situación. Así parece ser el México de estos días. La total ausencia de respuesta gubernamental a los sucesos de Iguala destapó la cloaca, dando oportunidad para que vieran la luz todos los resentimientos, miedos, enojos y oportunistas. Como la proverbial caja de Pandora.

Hay muchas hipótesis sobre qué fue lo que llevó al momento actual y el pasmo del gobierno, pero ninguna explica la reacción de la población. Hay dos maneras de interpretar el momento actual.

La primera recuerda las primeras líneas de Zapata, donde Womack decía que la suya era una historia de campesinos que no querían cambiar y por eso acabaron en una revolución. Claramente, hay muchos mexicanos que se rehúsan a cambiar, que quieren preservar sus formas de vida, algunas ancestrales y otras no tanto. Algunos de estos propugnan por una revolución. También hay una profunda sed de justicia en todos los planos y es irónico que hayan sido los pobres los que pusieron en jaque al gobierno.

Al mismo tiempo, el súbito crecimiento de la violencia urbana es un indicio tanto de la capacidad de manipulación y oportunismo de algunos políticos, pero también del profundo descontento que se anida en el país. Las quemas de palacios municipales, bloqueos de carreteras y el ataque a Palacio Nacional sugieren una aguda estrategia política. Claramente no se trata de sucesos espontáneos.

Otra posible interpretación, no excluyente de la primera, es que ha habido una brutal reacción por parte de la sociedad mexicana al viraje ilusorio hacia el pasado que emprendió la actual administración. Ahí está no sólo la población que se rehúsa a cambiar, sino sobre todo aquella que aspira exactamente a lo opuesto: construir una plataforma sólida de desarrollo, avanzar hacia un mejor futuro y llevar a cabo la transformación que tantas administraciones a lo largo de las décadas han prometido pero nunca cumplido. Mientras que algunos prefieren preservar el pasado (o recrear el suyo propio), los otros añoran un mejor futuro.

Lo peculiar del momento es que ambos grupos están enojados, si bien por distintas razones. Con su actuar, el gobierno profirió el disparador de la actual crisis; con su inacción la ha hecho explosiva. La tormenta perfecta se produjo porque el gobierno logró conjuntar en su contra a la totalidad de la sociedad mexicana: grupos e intereses...

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