El ocaso de Espino - 2 de Diciembre de 2007 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 202018535

El ocaso de Espino

Autor:Ernesto Núñez
 
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La noche del viernes 5 de octubre Manuel Espino tomó su última decisión trascendente al frente del Partido Acción Nacional: adelantar su salida y dejar solo en la contienda por la dirigencia al candidato del presidente Felipe Calderón.

Esa noche, mientras Espino y su equipo preparaban la sesión del Consejo Nacional del día siguiente, Germán Martínez protagonizaba un arranque de campaña con un centenar de consejeros, entre los que destacaban miembros del equipo calderonista -César Nava Vázquez y Juan Camilo Mouriño en primera fila-, pero también panistas afines a Espino, como el gobernador de Querétaro, Francisco Garrido.

El evento culminaba una estrategia de lanzamiento de la candidatura del calderonismo, preparada con meses de anticipación, incluso desde la misma conformación del Consejo Nacional, órgano elector del líder partidista. Una vez que el Presidente eligió quién sería su candidato, Martínez renunció a la Secretaría de la Función Pública (27 de septiembre) y el otro precandidato felipista, César Nava, hizo pública su adhesión.

A ello prosiguió una gira de Martínez, en la que se reunió, entre otros, con los gobernadores más identificados con Espino: Juan Manuel Oliva, de Guanajuato, y Marco Adame, de Morelos.

Frente a eso, Espino y su equipo, que en septiembre aún sopesaban la posibilidad de buscar la reelección al frente del partido y hacían cuentas sobre el número de consejeros que podrían votar por él u otro candidato que enfrentara al de Calderón, tiraron la toalla.

El 6 de octubre Espino propuso al Consejo Nacional adelantar tres meses la fecha de término de su Comité Ejecutivo Nacional, lo que fue respaldado por todos los consejeros.

Fue una decisión inédita en un partido que se jacta de respetar estrictamente su vida institucional. "El único partido que puede decir con certeza cuándo se elige a su dirigente y cuándo termina su periodo es el PAN", aseguraba el ex líder panista Luis Felipe Bravo Mena en febrero del 2005, justo antes de que Espino fuera electo.

Los consejeros panistas avalaron adelantar el relevo a pesar de que el CEN de Espino tenía en frente siete elecciones más en el 2007: Chiapas y Oaxaca el 7 de octubre; Sinaloa el 14 de octubre y Tamaulipas, Puebla, Tlaxcala y Michoacán el 11 de noviembre.

Salvo Tlaxcala, las últimas elecciones de la era Espino arrojaron resultados adversos al PAN, con lo que aumentó el saldo negativo de un dirigente que prometió "eficacia electoral" durante su campaña interna del 2005.

Descalabros

De los 37 procesos electorales que enfrentó el blanquiazul con su actual presidente nacional, en 24 obtuvo resultados negativos.

De las 13 elecciones que ganó, diez se celebraron en la jornada del 2 de julio del 2006, a la par de las elecciones presidenciales. Ese día, el PAN ganó la Presidencia, la mayoría relativa en el Senado y la Cámara de Diputados; refrendó las gubernaturas de Guanajuato, Jalisco y Morelos, y salió victorioso en cuatro elecciones locales concurrentes: Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro y Sonora.

Pero en sólo tres elecciones no ligadas a la federal del 2006 el PAN de Espino puede presumir resultados favorables: Baja California, donde refrendó la gubernatura con su mejor votación en 18 años y ganó la mayoría de los distritos y ayuntamientos; Zacatecas, donde subió sus niveles de votación y ganó la capital, y Tlaxcala, donde recuperó su posición de primera fuerza luego de que en el 2006 el PRD lo desplazara al segundo sitio.

De las 13 gubernaturas que se disputaron en la era Espino (marzo 2005 a diciembre 2007), el PAN perdió nueve: Colima, estado de México, Nayarit, Coahuila, Distrito Federal, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Michoacán. De ellas, gobernaba Nayarit y Yucatán.

Espino no aportó ninguna nueva gubernatura a su partido, y sus victorias fueron en realidad refrendos de cuatro bastiones azules: Guanajuato, Jalisco, Morelos y Baja California.

Aunque la mayoría de los panistas le reconocen a Espino el haber conducido el partido para refrendar la Presidencia y el haber dotado al blanquiazul de sus bancadas más numerosas, 152 senadores y 207 diputados, también le achacan las derrotas en procesos previos y posteriores al 2006.

Polémico y controvertido, Espino divide opiniones entre los panistas.

"Un logro fundamental es haber aportado los elementos que el partido tenía que aportar para conservar la Presidencia de la República, eso es un asunto que no es menor, vale la pena resaltarlo, pero también se le puede medir desde la óptica de que después de eso los resultados no son nada favorables para el PAN", comenta el senador Humberto Aguilar, originario de Puebla, en donde el blanquiazul sufrió un descalabro apenas el 11 de noviembre pasado.

Aguilar, quien llegó a mencionar que buscaría la dirigencia del partido, asegura que la renovación del CEN debe ser tomada como una oportunidad de reflexión por sus militantes y dirigentes, para hacer autocrítica y corregir los errores de la actual dirigencia.

Al preguntarle una definición del actual PAN, el poblano señala: "veo un PAN aletargado, dormitando en un momento en el que todos debemos estar activos; el nuevo dirigente tiene que recomponer la unidad del partido, levantar ese espíritu del PAN, esa mística, ese orgullo que ahorita está en un letargo".

Para César Jáuregui, panista de Chihuahua y ex integrante del CEN, la dirigencia de Espino polarizó a la militancia y evitó que todos los panistas trabajaran unidos en sus objetivos electorales.

"A nivel local, mucho de la responsabilidad de lo que acontece en elecciones corresponde a los panistas. Pero también mucho influye la dirigencia para generar entusiasmo y colaboración, y lamentablemente la polaridad que generó la dirigencia de Espino también provocó que no se generara de manera completa la unidad y no se viviera con intensidad el trabajo partidista, porque unos se sentían excluidos, otros no se sentían identificados y menos representados por una dirigencia que tenía su propio tono, su propio librito y manera de actuar", explica.

Jáuregui considera a Espino un dirigente al que hay que juzgar desapasionadamente, pues sus polémicas declaraciones podrían tirar por la borda sus logros.

"La gestión de Espino tiene logros y aciertos, defectos y déficits que saldar; muchos de...

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