Persigue De Tavira 'telepatía escénica' - 27 de Enero de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 243998267

Persigue De Tavira 'telepatía escénica'

Autor:Silvia Isabel Gámez
 
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Ningún teatro como el de Chéjov requiere tanto del actor para ser comprendido, afirma el director Luis de Tavira. Y más una obra como El jardín de los cerezos, escrita para un elenco estable, virtuoso, capaz de proyectar lo que llama una "telepatía escénica".

En el mundo sin héroes de Chéjov, no hay buenos ni malos, sólo seres humanos complejos, con valores y defectos. Los conflictos están en el fondo, y ahí radica la gran revolución dramatúrgica del autor ruso. "Es el primero que plantea el teatro de lo no dicho en lo dicho, y eso supone confiar en el actor".

Estrenada en 1904 por la compañía de Constantin Stanislavski, el Teatro de Arte de Moscú, meses antes de la muerte del dramaturgo a los 44 años de edad víctima de tuberculosis, esta obra prefigura en Chéjov un simbolismo, dice el director, representado en el papel protagónico del jardín, alrededor del cual naufragan los personajes, aristócratas incapaces de actuar para evitar la catástrofe que significa su pérdida.

Seres que recuerdan en su angustia al "intelectual chejoviano" retratado por Nabokov: "infeliz en el amor, desesperadamente ineficaz en todo: un hombre bueno que no sabe hacer el bien".

Chéjov plantea también un dilema: idealismo o nihilismo, el deseo o la nada, señala De Tavira. Avizora el vacío, pero su espíritu no se resigna. Al parlamento final de Firs, el viejo mayordomo: "Pasó la vida y ni siquiera viví. No queda nada", sigue el sonido de las hachas de los taladores. "Es la intuición de un cambio atroz. Lo que viene son las grandes guerras, el genocidio, la devastación ecológica".

Con el montaje de El jardín de los cerezos, que reinaugura hoy el Teatro del Palacio de Bellas Artes, el director culmina un anhelo que se remonta a sus clases universitarias con Héctor Mendoza, quien le descubrió el universo chejoviano, y al que propuso inaugurar el nuevo proyecto de la Compañía Nacional de Teatro con la puesta de esta obra, pero debido a su enfermedad, prefirió llevar a escena Pascua, de Strindberg.

Antón P. Chéjov, hijo de un siervo que logró comprar su libertad, estudió medicina al mismo tiempo que comenzaba a escribir para revistas y periódicos. Maestro del relato corto, en 1899 calculaba haber publicado más de 5 mil páginas de historias y cuentos.

Libre de ideologías, fue amigo tanto del comunista Gorki, como del místico Tolstoi. "Al mismo tiempo que decía ser ateo, invocaba continuamente a Dios. Es un hombre ajeno a ortodoxias". Pese a que el sistema soviético...

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