DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Partidocracia - 5 de Marzo de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 256946330

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Partidocracia

Autor:Catón
 
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Bucolia, joven zagala campesina, fue dotada por próvida Natura de muníficos atributos pectorales. Eglogio, campesino comarcano, le hizo una propuesta fincada en impulsos de libido: le entregaría la suma de mil pesos a cambio de permitirle contemplar -contemplar nada más, pero sin estorbo de blusa y de corpiño- el doble encanto de su frontispicio. Ella aceptó gustosa. ¡Cuántas cosas podría comprarse con esa cantidad! Pensó en listones y peinetas; medias finas; zapatos de ante, y aquel ansiado anillo de refulgente similor. Así, aceptó el trato. Lo sabía pecaminoso, ciertamente, pero pudieron más en ella las medias que la entereza. Se fueron ambos tras de los arbustos, y la muchacha desplegó su duplicada gala al sol y al aire. Contempló el arrobado campesino aquella exuberancia, y como en éxtasis empezó a decir: "No sé... No sé... No sé...". "¿Qué es lo que no sabes?" -se extrañó Bucolia. "No sé de dónde voy a sacar esos mil pesos" -respondió Eglogio preocupado, pero sin apartar la vista de la materia contractual... "Babalucas -le dice la señora a su marido-, nuestro hijo ya es todo un hombre. Creo que deberías tener una plática con él acerca del sexo y esas cosas". "Mira -responde Babalucas-. Por lo que he podido observar, él ya sabe todo lo que hay que saber sobre ese tema". "Precisamente -insiste la mujer-. Para eso quiero que platiques con él, a ver si te enseña algo"... Durante muchos años los mexicanos vivimos bajo la dominación de un solo partido político. Ahora vivimos bajo la dominación de todos. Efectivamente, hay en México una partidocracia que ya nos está hartando, por lo mucho que esos partidos cuestan a los contribuyentes y por los abusos que cometen para mantener sus privilegios y prerrogativas. No pocos de esos abusos constituyen verdaderos atentados contra la libertad de los ciudadanos y contra las garantías individuales consagradas por la Constitución. Si por cada peso que se gasta en los partidos -y que los partidos se gastan- se dedicara otro peso a fortalecer la educación, todos en este país seríamos unos harvardianos. Sobre este tema hay que decir que no sólo los individuos pueden establecer una tiranía: existe también...

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