La primavera del miedo - 10 de Abril de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 270011122

La primavera del miedo

Autor:Daniela Rea
 
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Enviada

CUERNAVACA.- Agazapada en el baño de su casa, inmóvil por el miedo, Verónica atestiguó el operativo en el que murió Arturo Beltrán Leyva. Aquél diciembre de 2009 escuchó el sonido de las balas rebotando aquí y allá, y sólo atinó a abrazar a sus hijos, taparles los oídos y rezar.

Nunca imaginó que uno de sus vecinos, a quien algunas veces vio en la alberca o el spa de los condominios Altitude, y quien agradecía con amabilidad al jardinero la lumbre para encender un cigarro, era un gran capo del crimen organizado.

Marinos vestidos como robocop le ordenaron dejar las puertas del departamento abiertas, porque todos serían revisados, y encerrarse en el baño con cobijas y alimentos, porque no sabían cuánto duraría el operativo.

No duró más de una noche, pero le cambió la vida. A raíz de lo que ocurrió, Verónica mandó a sus hijos a estudiar fuera de la ciudad, canceló las salidas nocturnas y perdió las ofertas que tenía para vender el departamento.

"Nos convertimos en otro Juárez", lamenta.

La muerte de Beltrán Leyva fue un punto de quiebre para Morelos y la ciudad de la "Eterna Primavera". Si en 2009 se registraron 77 homicidios vinculados con el crimen organizado en el estado, un año después la cifra ascendió a 251.

Pasar desapercibido

La crueldad del crimen organizado erosionó la seguridad. El robo a mano armada aumentó 86 por ciento y las extorsiones se duplicaron en el último año, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

"Cada semana te enteras que dos personas cercanas sufrieron la violencia. Asaltaron mi casa, a mi hermana le robaron el auto, asaltaron el café de otra hermana. Escuchas que a algún empresario le robaron la nómina. Hoy justo vengo de un desayuno donde le robaron el auto al papá de una compañera", comenta un empresario restaurantero.

A mediados del año pasado, algunos agremiados de la Coparmex tomaron cursos de seguridad con apoyo del comité nacional del organismo. Les enseñaron a pasar desapercibidos, les recomendaron modificar su forma de vestir, cambiar de rutina, de horarios de trabajo y de auto, e incluso, para quien tuviera la posibilidad, dormir en distintas casas.

Para algunos no fue suficiente. Alrededor de 15 por ciento de los agremiados de la Coparmex abandonaron la entidad.

Otros optaron por buscar su propia seguridad. Buscaron contratar a elementos de la Policía Industrial Bancaria, y encontraron que la corporación tenía problemas por falta de permiso...

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