El protocolo estéril - 27 de Octubre de 2013 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 471443226

El protocolo estéril

Autor:Andro Aguilar
 
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Un joven improvisa un soplete, otro azota una cadena, algunos más patean, avientan piedras, lanzan palazos a los pies de los granaderos que resisten colocados en fila a un par de metros de la Plaza de la Constitución.

La mitad de los agresores cubre su rostro. Uno se da tiempo para escribir con pintura en aerosol la palabra "putos" sobre los escudos. Los uniformados aguantan la arremetida, batallan; algunos sonríen, uno se asoma fugazmente para escupir a quien lo increpa. La prensa registra las agresiones.

La mayoría de los manifestantes no interviene, algunos piden que cese la violencia. Un joven da la espalda a la formación policial para levantar una pancarta: "Porque el color de la sangre jamás se olvida, 10 de junio". Los escudos se abren y se cierran lo necesario para que un brazo azul lo jale hacia los uniformados.

La detención arbitraria detona más patadas. Dos hombres con el rostro cubierto retienen a un empleado del gobierno capitalino. Pronto, varios más exigen la liberación del manifestante. Los granaderos se despliegan en la plancha del Zócalo. Comienzan las aprehensiones cuando algunos manifestantes ya se retiraban.

El saldo: 23 detenidos, uno sin ser presentado ante el Ministerio Público, 15 de ellos con lesiones, e igual número de quejas presentadas ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal por detención arbitraria, uso indebido y desproporcionado de la fuerza y violación al debido proceso.

Es la manifestación que conmemora el 42 aniversario del Halconazo, y una estampa del patrón que caracteriza las principales protestas en la capital mexicana desde el 1o. de diciembre de 2012.

Regulación ambigua e insuficiente

Cuando ocurrió aquella manifestación, ya estaba en vigor el Protocolo de Actuación Policial para Control de Multitudes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), un instrumento inédito en México, pero que ha resultado insuficiente.

Publicado el 25 de marzo de 2013 como respuesta a los enfrentamientos y abusos ocurridos el #1Dmx, el Protocolo fue criticado por ser ambiguo a la hora de fijar límites al uso de la fuerza.

El pasado jueves, en la Gaceta Oficial del Distrito Federal se dieron a conocer algunas modificaciones al Protocolo con base en las observaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja, según indica el documento.

Los acuerdos publicados adhieren la definición de: contingente, desplazamiento, fuerzas policiales, instalación estratégica, mando designado, mando directo, mando responsable, multitud, verbalización y violencia.

Se indica que antes de ingresar a un contingente para separar a las personas de un grupo, ahora se contemplarán "medios no violentos para parar o intentar prevenir un peligro a la vida o integridad de las personas y sus bienes".

Para el curso de capacitación a los policías que harán uso del protocolo se incluyeron materias concernientes a ética policial y elaboración de informes.

José Rosario Marroquín, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, nota en los cambios un avance, pero lamenta que se siga viendo a las manifestaciones desde un enfoque policial.

"Disiento en que diga que una manifestación pacífica también se tiene que conducir, eso limita ya las posibilidades de expresión, sobre todo cuando hablamos de un contingente pacífico.

"Rescataría que se ponga el asunto de la verbalización, que se hable de la inmovilización y que se ponga eso como límite, y presentar lo más pronto posible ante la autoridad competente para investigar la comisión del delito", señala.

El defensor asegura que contar con una definición de violencia ayuda a acotar el riesgo de una mala interpretación policiaca, pero sigue pendiente precisar qué se entiende por agresivo, lo que daría pie a la intervención policiaca.

"Parte de la democracia es plantear las cosas con una intensidad correspondiente, actitudes que podríamos calificar como agresivas dentro de las manifestaciones no ponen en riesgo la vida de las personas", precisa.

La CDHDF evaluará en los próximos días si las modificaciones realizadas coinciden con lo señalado por el organismo en la recomendación 7/2013, del 10 de abril, sobre la falta de claridad en las responsabilidades y en las políticas institucionales.

La comisión pidió a la SSPDF reformar el marco jurídico de las policías para armonizarlo con una visión respetuosa de los derechos humanos y con perspectiva de seguridad ciudadana; además, instaurar un auditor externo para que la Policía reciba denuncias, investigue y sancione las faltas cometidas por malos policías.

Durante la vigencia del Protocolo, 190 personas han sido detenidas en cuatro episodios: 10 de junio, 1o. y 13 de septiembre y 2 de octubre; además, 99 civiles y 67 policías han resultado lesionados.

Aunque en algunas marchas custodiadas por granaderos el operativo sirvió para contener posibles disturbios, la CDHDF ha acumulado 48 quejas por la actuación de la autoridad.

Las quejas señalan detenciones arbitrarias, uso indebido y desproporcionado de la fuerza en agravio de manifestantes, defensores de derechos humanos y periodistas; y violaciones a los derechos de las personas privadas de la libertad.

Especialistas en seguridad y defensores de derechos humanos coinciden en que fue un acierto generar un primer Protocolo que norme la actuación policial en las manifestaciones, pero apuntan que no es suficiente.

Gustavo Fondevila, académico del CIDE, advierte peligros por la ausencia de una normativa clara.

"Lo que hace la Policía es llenar ese vacío con su propia idea de cómo se debe usar la fuerza, su propia experiencia, sus propios prejuicios", explica.

Durante este...

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