SOBREAVISO / Tregua o tequila con sangrita - 21 de Mayo de 2011 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 277150875

SOBREAVISO / Tregua o tequila con sangrita

Autor:René Delgado
 
EXTRACTO GRATUITO

Cuando un mandatario pierde la imaginación política y se refugia en el dogma de una estrategia fallida, la oposición debe -conforme a la máxima reyesheroliana- resistirlo, apoyándolo: tenderle puentes de plata para ayudarlo a salir del laberinto donde se interna y arrastra a la nación.

Algo de eso está ocurriendo con el presidente Felipe Calderón que así como una semana se inspira en Winston Churchill para acabar con el crimen, a la siguiente asegura que los únicos "shots" que, en esa guerra, recibe el turismo son de tequila.

Podrán los intérpretes presidenciales justificar la primera desmesura, destacando el supuesto propósito motivacional del discurso; podrán justificar la segunda, subrayando el incisivo sentido del humor para atraer turismo. El resumen de una y otra expresión deja helada la conciencia: ofrece tequila con sangrita. Es la desmesura.

Por eso, la oposición debe presionar con firmeza al Ejecutivo no para doblegarlo, pero sí para obligarlo a asegurar la próxima elección presidencial, que, a la postre, es la única garantía para darle perspectiva al país, para relevar civilizadamente a su gobierno y para replantear, después, los términos de la lucha contra el crimen con un costo humano y social menor al que hoy sangra al país.

* * *

Tanta ha sido la obcecación presidencial en el enfoque policial-militar del combate al crimen que, cuanto más se cuestiona esa estrategia, más decidido se muestra el mandatario en llevar esa guerra hasta donde sea necesario.

Al cuestionamiento de esa estrategia, se responde con sorna a los sectores de la sociedad que se movilizan: ingenuos, si tienen otra opción, díganla; si quieren que esto se acabe, diríjanse a su alcalde o gobernador... El discurso no da más y, de ahí, se ha pasado al absurdo frente a Estados Unidos: combatan la droga, no la legalicen. Y lo peor, a cuatro años de iniciada esa guerra inconsulta, se toman medidas que debieron ser las primeras: contar las bajas; depurar y certificar policías; aplicar mecanismos de control de confianza en mandos superiores; tratar de integrar equipos.

Lo cierto es que, ahora, cuando el calendario anuncia el fin del sexenio y recomienda asegurar la elección del próximo presidente de la República y ensanchar los canales de participación ciudadana, se actúa como si el sexenio fuera eterno y se insiste en una estrategia para la cual ni siquiera alcanza el equipamiento, la capacitación ni el número de policías, soldados y marinos.

La oposición debería...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA