Las yeguas finas - 26 de Octubre de 2003 - Reforma - México DF - Noticias - VLEX 82001549

Las yeguas finas

Autor:Guadalupe Loaeza
RESUMEN

Sofía toma polvos mágicos para hacerse invisible y escapar de las exigencias de los adultos. 'Yegua fina', niña bien del Colegio Francés de San Cosme, recurre a la fantasía para poder enfrentar todos los días a un 'ejército de monjas bigotonas, de maestras regañonas y de compañeras gordinflonas'. En su primera novela, la autora recupera la inocencia y el desamparo de la infancia, como muestra... (ver resumen completo)

 
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Llega el momento de la obra de teatro. Quiero ser artista y trabajar en el Teatro Fantástico y ser siempre la princesa. Un día, Enrique Alonso y sus actores vinieron a dar un espectáculo al Instituto Francés de América Latina, el IFAL. Como vivo enfrente del instituto, me metí en uno de los camerinos y vi cómo se maquillaba el que siempre sale de príncipe. Con una esponjita se ponía por toda la cara el maquillaje Max Factor y luego se polveaba mucho. Aunque estaba un poquito cacarizo se veía guapísimo, porque con el maquillaje se le taparon todos sus agujeritos. Las chicas que presentan la pieza son de preparatoria. Como está en inglés no entiendo ni papa. Mis hermanas sí hablan muy bien inglés, pero Sofía no. Lo único que sé decir es I love you, baby y I'm singing in the rain... Luego vienen los bailes folclóricos: el "Jarabe michoacano", "La danza de los viejitos" y "Juan Colorado". Al terminar, las chicas de tercero cantan la "Barcarola" de los cuentos de Hoffmann. De repente, una alumna de las graduadas, de las que ya se van, se para y da las gracias por todo el bien que ha recibido del colegio. Todo el mundo aplaude. Cuando la seño Mary aplaude me fijo que se le mueven todas las medallas que cuelgan de su pulsera de oro. Clin clin hace la de la Virgen de Guadalupe, clin clin la del calendario azteca y clin clin su ojo de venado que es negro y está rodeado de oro. La oradora mira hacia la fotografía enmarcada de madame Marie Flavie, la fundadora, y cuenta la historia del colegio. Empieza diciendo, mientras eleva los brazos: "Mère, vous souvient-il?". Tiene un acento horrible, como el de madame Cecilia, que se quiere hacer la muy francesa, pero que no le queda nada porque nació en un pueblito cerca de Jalapa. La chica dice despacito los nombres de las cinco religiosas que llegaron desde Francia. Madame Marie-Abel. Aplausos. Madame Philoméne. Aplausos. Madame Charles-Marie. Aplausos. Madame Louis-Chanel. Aplausos. Y cuando dice madame St. Louisse oyen todavía más aplausos y gritos de Vive madame St. Louis. Esta monja es la de la peluca pelirroja. Todo el mundo la conoce y la quiere, porque nunca regaña. Al contrario, siempre está regalando una tableta de chocolate Wong. Estas tabletas las guarda en una caja de latón de chocolate Express. "Si te porrrtas bien te voy a regalarrr una vaquita", dice con su voz ronquita.

-Cinco valientes religiosas que Francia sembró en esta tierra bendita donde toda buena semilla germina, y de las que madame Marie Flavie seguramente se sentirá muy satisfecha desde el cielo. Estas religiosas educaron a centenas de niñas mexicanas infundiéndoles amor por Francia. Ahora ellas son mujeres que caminan siempre con los ojos puestos en María, ¡la estrella de su vida!

Cuando la oradora dice esto me acuerdo que igualito le escribió a Inés su monja cuando ésta se fue del colegio al de Lyon. En un cuaderno muy bonito que tiene con todos los autógrafos de sus compañeras de quinto año, puso: "Inés: camina siempre con los ojos puestos en María, ¡la estrella de tu vida!". A un lado de su firma puso una cruz muy chiquita. Dice mi hermana que esta madame era muy buena, casi casi una santa.

La chica oradora recita los nombres de las seis alumnas que también llegaron a México, junto con las monjas: Georgette y Madeleine Lions, Aimée Dutour, Suzanne Vernier, Marthe Sauvade y Madeleine Mille. Aunque todavía no hablo francés, comprendo que la bonne societé mexicaine de antes y la colonia francesa estaban felices con la llegada de las monjas porque en esa época no había colegios de religiosas más que el Sagrado Corazón. Comprendo que un 15 de octubre de 1903 se abrieron las puertas de los primeros salones de clase en la calle de Buenavista número 5. Primero fueron seis, después veinte, cincuenta y así hasta llegar a trescientas alumnas. Por eso las monjas tuvieron que mudarse a San Cosme 33. Allí, en la puerta pusieron una placa dorada muy bonita que decía: College franìais St. Joseph. Pension de jeunes filles. Sofía cree que se la robaron porque nunca la ha visto. Vuelven los aplausos: clap clap clap... Empiezo a aburrirme un poco: zzz zzz zzz.

-¿Ya viste que madame St. Louis tiene chueca la peluca? Cuánto apuestas que en los próximos...

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